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“A día de hoy, ves como la oportunidad de dejarte crecer junto a tus hermanos crea un vínculo indestructible”

Tamara y Encarna (27 y 30 años)

Somos Tamara y Encarna dos hermanas que, junto a nuestro hermano José, nos criamos en Aldeas Infantiles SOS. Por circunstancias de la vida, crecimos fuera de un entorno parental. La situación en nuestra casa era complicada, de modo que los Servicios Sociales decidieron ponernos a disposición de la DGA (Diputación General de Aragón).

“Con el paso de los días nos sentimos integrados y a gusto”. “Por fin podíamos ser niños”

Cuando llegamos a la Aldea, todo era muy distinto a lo que conocíamos viviendo en casa de nuestros padres. Era un espacio grande, con hogares y en cada uno de ellos había un grupo de niños y niñas.

Al principio, no entendíamos dónde nos encontrábamos y sobre todo por qué estábamos ahí. Te frustras porque no entiendes por qué a ti. Era un sitio desconocido para nosotros, pero, por otro lado, estábamos juntos y eso hacia que todo fuera más ameno. Con el paso de los días nos sentimos integrados y a gusto, se podría decir, que nos sentíamos más relajados respecto a nuestra vida anterior, es decir, por fin podíamos ser niños. A esto se sumó que empezamos a tener esa figura adulta que te enseña, te acompaña y te dirige en la vida.

Los tres hermanos hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero siempre hemos permanecido juntos y nos hemos apoyado, acompañado y enseñado en todo lo que hemos podido.

Encarna y Tamara 1ª foto interior

“Pasados los años, la Aldea era nuestro hogar, así lo sentíamos. El sitio donde podíamos crecer con una infancia digna y una adultez adecuada”

Encarna y Tamara 2ª foto interior-01-01

Yo siempre cuento una anécdota, y es que, cuando era pequeña, tenía mucho miedo a la oscuridad, pero mis hermanos se tumbaban en la cama conmigo y me hacían cosquillas hasta que me dormía. Para mí, esa, es una de las cosas que me hicieron crecer, ver que cuando yo estaba mal, mis hermanos, que son los primeros compañeros de vida que uno tiene, estaban ahí, a mi lado.

Pasados los años, la Aldea era nuestro hogar, así lo sentíamos. El sitio donde podíamos crecer con una infancia digna y una adultez adecuada. Cada uno estudió lo que le apetecía en el momento y años adelante nos fuimos incorporando a la vida laboral según las oportunidades que nos salían y nos encajaban, siempre con ayuda de nuestros educadores que nos asesoraban y nos enseñaban cómo hacer correctamente las gestiones.

Hoy en día, cada uno ha seguido su camino, ha creado su familia y su vida, pero siempre estamos juntos. A día de hoy, ves como la oportunidad de dejarte crecer junto a tus hermanos crea un vínculo indestructible. Nos seguimos apoyando en todo y mis hermanos son los primeros que están si algo me pasa.

Para mí, ver como mi hermana mayor Tamara se ha casado, ha tenido una hija o que mi hermano José viva solo, o verme a mí, con mi pareja, hace que esté eternamente agradecida a Aldeas Infantiles SOS por habernos dado la oportunidad de crecer juntos. Sin mis hermanos nada sería lo mismo. No sería sociable, ni tendría tanta empatía y seguramente estaría llena de miedos sin superar. Además, estoy segura de que me costaría mucho más afrontar los problemas. Gracias a estar con ellos hemos crecido, juntos, fuertes y siempre superándonos. Gracias a Aldeas y a todos aquellos que lo hacéis posible.

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Encarnación Huertas Bello (27 años) y Tamara Pérez Bello (30 años)
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