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“Nada habría sido posible sin el apoyo recibido por Aldeas”

Karim (27 años)

Hablar de Karim El Hayani, es hacerlo de retos y de superación pero, sobre todo, es hablar de una persona con un gran corazón y una eterna sonrisa aun en los momentos más difíciles. Y, en el caso del deporte, es reconocer una historia llena de triunfos corriendo descalzo.

 

Iniciar su vida deportiva cerca del monte Abantos, en la Aldea de San Lorenzo del Escorial, iba a significar irremediablemente, que sus resultados más destacados fueran en las carreras de montaña, comenzando en 2013 ganando la Copa de España Junior de esta modalidad.

 

Estos días han sido muchos los artículos de prensa y las entrevistas en las que hemos podido ver a Karim contar cómo consiguió acabar la Maratón de la Arenas (Marathon des Sables) en Marruecos. 250 durísimos kilómetros, siete días en régimen de autosuficiencia y de nuevo, descalzo, ya que hace años descubrió que esta es la mejor manera de correr para él.

 

Pero la vida de Karim no ha sido fácil. Y así lo reconoce. Llegó a España con 12 años en los bajos de un camión. Estuvo en un Centro de Acogida y de ahí pasó a Aldeas, donde vivió hasta los 20 años. En la actualidad reside en Canadá trabajando 12 horas en un hotel para poder financiar sus sueños deportivos.

“Tuve la inmensa fortuna de llegar
a la Aldea de San Lorenzo de El Escorial (Madrid)”

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“Cuando por fin logro salir de Marruecos y cruzar el Estrecho, lo hago al tercer intento, a escondidas de mis padres y en las ruedas de un camión, como otros muchísimos niños, con la esperanza de alcanzar el sueño de estar en España. Me arriesgué y así llegué a Algeciras, donde me encontré con un país diferente y nuevo, sin nada y sin nadie.

Después de pasar por un Centro de Acogida tuve la inmensa fortuna de llegar a la Aldea de San Lorenzo de El Escorial (Madrid), donde me dieron un hogar. Allí me trataban muy bien, me pasaba los días riendo, aunque por la noche lloraba porque no podía sentir el cariño de mi madre. Todo esto con 12 años y sin hablar español. En la actualidad hablo 5 idiomas: árabe, español, francés, catalán e inglés y nada habría sido posible sin el apoyo recibido por Aldeas y las oportunidades que yo he ido buscando a lo largo de mi vida, tanto en el plano personal como en el terreno deportivo.

 

Aunque también he de decir que muchas veces cuando eres un adolescente no te das cuenta de todo el apoyo que te están dando hasta que sales y lo ves desde otro punto de vista, y es ahí cuando agradeces todo lo que han hecho por ti. Apoyos como no tener que preocuparte por el alquiler, llegar del colegio y que siempre tengas la comida hecha, alguien que te lleva a los entrenamientos… esos pequeños detalles son los que hacen que valore lo afortunado que sido al estar en Aldeas.

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Además me dieron la oportunidad de sacarme la ESO y un módulo de cocina, y, lo más importante, la preparación necesaria para afrontar la vida una vez que salimos de allí. Y esta es, sin duda, una de las claves para lograr lo que estoy consiguiendo ahora. Además, hay algo fundamental en la educación que nos dan, y que a mí me ha servido mucho, y es que nos ayudan a ser disciplinados, la convivencia con otros niños y jóvenes de mi misma edad y el respeto hacia los demás.

“Pienso en cómo era mi vida antes y ahora,
en que yo puedo ser el ejemplo para otros chicos”

Gracias a Aldeas he podido llegar a cumplir varios objetivos y sueños en el mundo del deporte, como ser Campeón de Madrid, campeón de España en carreras por Montaña y ganar varias carreras internacionales en EEUU. El deporte siempre ha formado parte de mi vida y ser un atleta de alto nivel era uno de mis sueños que, poco a poco, se está cumpliendo. Gracias a mi trabajo y esfuerzo he conseguido patrocinadores que me iban animado y apoyando en mis objetivos. El correr descalzo no es un impedimento o una dificultad añadida para mí, esto es algo natural, es como más a gusto me siento, los pies humanos, una vez que se acostumbran a correr descalzos no quieren ataduras. Las zapatillas son un impedimento para mí. No me permiten correr con buena técnica y me lesiono más.

En la Maratón de las Arenas, en las etapas más complicadas, cuando ya no podía más, pensaba en los niños de África. En lo que tienen que sufrir por un trozo de pan y pienso que para mí no es un esfuerzo correr un kilómetro más. Para ganar me motivo pensando en ellos, que no tienen nada pero que siempre están sonriendo. También pienso en cómo era mi vida antes y ahora, en que yo puedo ser el ejemplo para otros chicos, y esto me da la fuerza suficiente para seguir adelante. Lo que yo estaba pasando en esos momentos no era nada comparado con el sufrimiento de otros.

 

El deporte es todo para mi, gracias a él he podido superar de una manera más fácil los obstáculos que la vida me ha ido poniendo por el camino”.

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