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Programa de Jóvenes de Cataluña

Piso en Roselló

Piso en Roselló

Hace cinco años, dentro del Programa de Jóvenes de Aldeas en Cataluña, pusimos en marcha un piso en el municipio de Roselló. Una vivienda de cinco plazas mixtas que ofrece mayor presencia e intensidad en el acompañamiento educativo a jóvenes que lo siguen necesitando más allá de los 18 años.

 

En el siguiente artículo Edgar, Alex, Kevin y Paola nos cuentan en primera persona sus experiencias y vivencias en él.

Esta gran oportunidad que me han dado en la vida,
me aporta la confianza que necesito

Edgar vivió en el Centro Residencial de Acción Educativa (CRAE) Inmaculada en Barcelona y, posteriormente, pasó a un piso de Aldeas para jóvenes de entre 16 a 18 años en Mistral. Cuando cumplió la mayoría de edad, consciente de sus circunstancias personales y conociendo la existencia de nuestro piso en Roselló, confirmó que vivir allí sería lo mejor para él en ese momento de su vida y para su futuro. En la actualidad, con 19 años y un año en la casa, forma parte del Consejo de Jóvenes en Cataluña.

“Estoy muy feliz en Rosselló, considero que somos una gran familia, y cuando tenemos un problema nos ayudamos los unos a los otros. Aquí he aprendido infinidad de cosas: a ser más organizado, más autónomo, en definitiva, a ser una mejor versión de mí mismo. En este piso, si tengo que destacar algo por encima de las demás cosas, es el apoyo moral que tengo. Aquí siento que es muy importante contar con personas que se preocupen de verdad por mí. Este apoyo hace que me sienta seguro y con energía para afrontar cualquier obstáculo. Esta gran oportunidad que me han dado en la vida, me aporta la confianza que necesito para conseguir mi objetivo, que es lograr ser una persona responsable y que se vale por sí misma sin la ayuda de nadie”.

Edgar (19 años)
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Alex tiene veintidós años y lleva dos viviendo en el piso de Roselló. Llegó aquí desde la Aldea de Sant Feliu de Codines (Barcelona), donde vivió 5 años. Él nos cuenta que siempre ha sentido que ese era su verdadero hogar. Al cumplir los 20 años, le ofrecimos una alternativa que se adecuase a sus necesidades para que pudiera estar un poco más cerca de lograr su independencia.

 

“Me adapté a vivir en el piso de Rosselló con facilidad, es verdad que venía de un lugar bastante diferente como es la Aldea, pero el trato y la confianza que recibí desde un primer momento me hicieron sentir rápidamente en casa. Siento que es una gran oportunidad la que se me está brindando, ya que sin este periodo que estoy viviendo aquí me hubiera sido muy difícil lograr mi autonomía e independencia. Pasar a residir en la ciudad de Barcelona fue un reto, pero creo que es el lugar idóneo en cuanto a oportunidades se refiere, en definitiva, Rosselló es mi casa, aquí me siento seguro y protegido”.

Alex (20 años)

Kevin entró a vivir en la Aldea de Sant Feliu con 9 años, allí fue feliz. Cuando cumplió la mayoría de edad, buscamos un lugar más apropiado para cubrir sus nuevas necesidades vitales. Ahora tiene 19 años y reside en el piso de Roselló.

 

“Llegué al piso con 18 años recién cumplidos, por aquel entonces me sentía un poco perdido con relación a las labores cotidianas que tiene un adulto, pero gracias a las educadoras del piso conseguimos que esto fuera mejorando paulatinamente hasta el día de hoy que me atrevo a decir que estoy consiguiendo mi sueño. Estudié un PFI (Programa de Formación e Inserción) y al acabarlo me cogieron con plaza fija en una empresa de jardinería, mi actual trabajo, donde me siento muy feliz y espero pasar muchos años más. Con el tiempo estoy asumiendo mayores responsabilidades. Creo que ha sido fundamental encontrar mi estabilidad en el mundo laboral y en el personal. Todo esto en gran parte se lo debo al apoyo y acompañamiento que he vivido durante estos diez años de Aldeas infantiles SOS”.

Kevin (19 años)

Paola vivió durante ocho años en la Aldea de Sant Feliu de Codines y posteriormente pasó al piso de Rosselló donde residió tres años. Tras terminar un Grado Medio de Hostelería y Cocina y encontrar trabajo en un restaurante, se ha independizado.

 

“Soy Paola y quiero contaros que en el piso Rossellò me ayudaron a desarrollarme mental y físicamente, me apoyaron en los temas de familia y en muchos asuntos de mi vida. También destaco que me ayudaron a hacer más amigos, a valorarme más a mí misma, a saber hasta dónde puedo llegar, las cosas que puedo hacer y las cosas que puedo dejar de hacer, así que gracias a Aldeas Infantiles SOS y al apoyo recibido en el piso Rosselló por hacerme crecer”.

Paola (22 años)
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